vie 5a. Sem Pascua (Id=303)
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Digno es el Cordero sacrificado de
recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya.
Dignus est Agnus, qui
occísus est, accípere virtútem et divinitátem et sapiéntiam et fortitúdinem et honórem, Aleluya
Oremos:
Concédenos, Señor, ajustar nuestra vida al misterio de la Pascua que celebramos
llenos de gozo; a fin de que, alejados de veras del pecado y buscándote en todo
a ti, el poder de Cristo resucitado nos proteja y nos salve. El, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos.
Amén.
El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
15, 22-31
En aquellos días, los apóstoles y los
responsables, de acuerdo con toda la comunidad, decidieron elegir de entre
ellos algunos hombres y enviarlos a Antioquía con
Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, a quien llamaban Barsabás,
y a Silas, personajes eminentes entre los hermanos. A
través de ellos les enviaron la siguiente carta:
"Los apóstoles y los hermanos responsables, a los hermanos no judíos de Antioquía, Siria y Cilicia.
Saludos. Hemos oído que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han
inquietado y desconcertado con sus palabras. Por tal motivo, hemos decidido de
común acuerdo elegir algunos hombres y enviárselos con
nuestros amados Pablo y Bernabé, hombres que han consagrado su vida al servicio
de nuestro Señor Jesucristo.
Enviamos, pues, a Judas y a Silas, que les
transmitirán lo mismo de palabra.
Porque hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponerles otras cargas
que las indispensables: que se abstengan de lo sacrificado a ídolos, de la
sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de
matrimonios ilegítimos. Harán bien en privarse de todo esto. Que les vaya
bien".
Los enviados se despidieron y llegaron a Antioquía,
donde convocaron una asamblea comunitaria y entregaron la carta; su lectura los
llenó de alegría por
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 56, 8-9.10-12
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor.
Confitébor tibi in pópulis, Dómine
Mi corazón está firme, oh Dios, mi corazón está firme: voy a cantar y a tocar para
ti. Despierta, gloria mía; despierten, cítara y arpa; despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor.
Confitébor tibi in pópulis, Dómine
Te daré gracias entre los pueblos, Señor
mío, tocaré para ti entre las naciones, pues tu amor llega hasta los cielos,
hasta las nubes tu fidelidad. Muestra, oh Dios, tu
grandeza en los cielos, y tu gloria sobre toda la tierra.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor.
Confitébor tibi in pópulis, Dómine
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque les he dado a conocer todo lo
que le he oído a mi Padre.
Vos dixi amícos, dicit Dóminus,
quia ómnia quaecúmque audívi a Patre meo, nota feci vobis.
Aleluya.
Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 12-17
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Mi mandamiento es éste: Amense unos a otros
como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus
amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.
En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace
su señor. Desde ahora los llamaré amigos, porque les he dado a conocer todo lo
que oí a mi Padre.
No me eligieron ustedes a mí: fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he
destinado para que vayan y den fruto abundante y duradero. Así, el Padre les
dará todo lo que le pidan en mi nombre. Lo que yo les mando es esto: que se
amen unos a otros".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta y santifica, Señor, estos dones que hemos
preparado para el sacrificio eucarístico, y transforma toda nuestra vida en
continua ofrenda.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo, muriendo
destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró
Por
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Cristo, que murió en la cruz, ha
resucitado y nos ha redimido. Aleluya.
Crucifíxus surréxit a mórtuis,
et redémit nos, allelúia
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en
memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el
vínculo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.